Carolina Silva

Kinesióloga Pélvica

Especialista en Urología, Uroginecología y Sexualidad Funcional

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Conoce tu piso pélvico

El piso pélvico está formado por un conjunto de aproximadamente 13 músculos conocidos como Musculatura del Piso Pélvico (MPP) que, junto con los ligamentos y fascias (elásticos biológicos), cierran la parte inferior del abdomen y rodean los genitales tanto en los hombres como en las mujeres.

Cavidad Pélvica Femenina

Cavidad Pélvica Masculina

Debido a su ubicación en el fondo de la pelvis, el piso pélvico da soporte a los órganos que se encuentran dentro de ésta: vejiga urinaria, recto y vagina y útero (en las mujeres). Los músculos del piso pélvico se comportan como una cama elástica que soporta el peso de la persona que salta sobre ella. Además, estos músculos son responsables de cerrar la uretra (canal de evacuación de la orina) y el recto, para favorecer la continencia urinaria y fecal, pero también intervienen en los procesos de micción o vaciamiento de la vejiga y en la evacuación o expulsión de las heces mediante la relajación muscular.

Finalmente, la función sexual de los músculos del piso pélvico es la que permite en las mujeres, estrechar la vagina causando la sensación de presión durante la penetración y todo el acto sexual. La MPP superficial, presiona las glándulas y el clítoris para favorecer la lubricación, la erección y el orgasmo. En cuanto a la función sexual de los músculos del piso pélvico en los hombres, éstos se encargan de aumentar la presión sanguínea dentro del pene potenciando la erección e intervienen también en el control eyaculatorio.

Soporte de Organos Pelvicos en la Mujer

Soporte de Organos Pelvicos en el Hombre

MPP Hombre

Disfunciones del piso pélvico

De modo general la MPP se debilita por acontecimientos de la vida diaria de los hombres, las mujeres (sean ellas madres o no) y los niños. El envejecimiento tiene un papel decisivo en el debilitamiento natural de la MPP.

Todas las actividades que aumentan la presión intra-abdominal como toser, estornudar, reír, levantar objetos pesados, practicar deportes como el levantamiento de pesas, etc., sobrecargan la MPP. Al igual que cualquier otro músculo del cuerpo, si la MPP no está lo suficientemente fuerte para responder a estos esfuerzos, puede ir acumulando lesiones y debilitándose progresivamente.
Como todo músculo, la MPP es íntimamente dependiente de las llamadas hormonas esteroides como el estrógeno (hormona sexual femenina) y la testosterona (hormona sexual femenina). A medida que va avanzando la edad, las tasas de estas hormonas decaen naturalmente.

En la mujer, la menopausia es el punto máximo de esta disminución hormonal y por eso es el momento en el que la MPP se debilita mucho más rápido. De modo semejante, la andropausia masculina, también causa el debilitamiento de la MPP pero de modo menos agresivo.

La musculatura del piso pélvico puede sufrir alteraciones en su actividad muscular que traen como consecuencia disfunciones como el descenso o caída de los órganos, lo que se conoce como prolapso de órganos pélvicos. La incontinencia urinaria, la incontinencia anal (escape de heces y gases), la disfunción eréctil y la anorgasmia o imposibilidad de tener orgasmo, también son disfunciones del piso pélvico generalmente asociadas a debilidad de esta musculatura o a la disminución de su actividad (hipo actividad).

Cuando los músculos del piso pélvico presentan aumento en su actividad (hiperactividad), se pueden presentar disfunciones como el dolor durante la penetración (dispareunia), la imposibilidad de penetración (vaginismo) y la eyaculación precoz en los hombres.

¡Las disfunciones del piso pélvico tienen tratamiento!

Como cualquier otro músculo, la MPP puede (y debe!) mantenerse fuerte, saludable y activa durante toda la vida por medio de ejercicio. Existen diversos tipos de ejercicios que pueden ser realizados por las personas en su propia casa o durante las actividades de la vida diaria.

No hay diferencia de ejercicios de la MPP para hombres y mujeres, ya que la musculatura es prácticamente la misma en ambos.
Ejercitar constantemente la MPP, además de evitar el debilitamiento y todas las disfunciones mencionadas anteriormente, mejora la irrigación sanguínea, favoreciendo las condiciones necesarias para el orgasmo y disminuye la acción degenerativa del envejecimiento sobre el sistema urogenital femenino, evitando las disfunciones sexuales que esto puede ocasionar y en el hombre, tiene beneficios principalmente, en cuanto a la mejoría de la disfunción eréctil.

El tratamiento de las disfunciones del piso pélvico debe ser integral ya que estas disfunciones pueden comprometer varios órganos y sistemas. Generalmente el equipo multidisciplinario que aborda al paciente con disfunción del piso pélvico está conformado por un profesional médico especialista, una kinesióloga especialista en el área pélvica y un psicólogo. Durante la evaluación inicial se determinará el manejo y las especialidades que deberán intervenir en el tratamiento de cada paciente.

El tratamiento kinésico se basa principalmente en educación sobre la existencia del piso pélvico, sus funciones y la modificación de hábitos para proteger esta musculatura. Dependiendo de la disfunción que se presente, se utilizan técnicas de propiocepción o concientización de la MPP, ejercicios de coordinación y de fortalecimiento muscular, liberación manual de puntos dolorosos, elongación muscular, entre otras, pero siempre dentro de un tratamiento funcional, que prepare al paciente para retomar la función perdida.

MPP Mujer

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