Es bien sabido que la mayoría de las mujeres logran el orgasmo mediante la
estimulación del clítoris y no por la penetración vaginal. Sin embargo el roce
durante las relaciones sexuales, juega un papel importantísimo a la hora de hablar
de satisfacción, goce y placer.
La vagina está rodeada por los músculos del piso pélvico, los cuales tienen
las mismas características de los demás músculos del cuerpo y dentro de las
varias funciones con las que cumplen, se encuentra la de proporcionar y mantener
el tono firme de las paredes vaginales, evitando que se vuelvan flácidas y que se
aumente la apertura vaginal de forma excesiva ya que si esto sucede, la
sensación y el roce disminuirán notablemente.
La apertura vaginal puede aumentar por varias causas, las más comunes son
los partos vaginales y el debilitamiento del piso pélvico por falta de
entrenamiento.
El paso del bebé a través del canal vaginal genera una gran distensión de
las fibras musculares, lo cual afecta su capacidad de contracción y genera la
sensación de tener una vagina muy ensanchada, amplia y suelta.
Si a esto le sumamos el hecho de que la zona del piso pélvico, es muy poco
explorada, casi nada conocida y nulamente entrenada, entonces es fácil entender
que estos músculos pierdan su fuerza y se queden distendidos como un resorte
que ha quedado deformado luego de elongarlo bruscamente, perdiendo su capacidad
de contracción.
La buena noticia es que al ser músculos estriados, el piso pélvico se puede
re-educar y entrenar para recuperar las cualidades perdidas. El entrenamiento
debe ser supervisado y dirigido por una kinesióloga especialista en
disfunciones del piso pélvico que enseñe y supervise la adecuada contracción
muscular y que vaya incrementando el grado de 
dificultad de los ejercicios para lograr el objetivo de reducir la
amplitud vaginal y aumentar el tono muscular.
Al ejercitar los músculos del piso pélvico, se logra recuperar un tono
vaginal firme, devolviendo la sensación de una vagina más estrecha, más roce
durante la penetración y un plus…… ¡la pareja lo notará también y seguro lo
enloquecerá!
Así que, si no sientes nada a la hora de la penetración, si sientes que tu
vagina está demasiado amplia, suelta y sin fuerza, es hora de iniciar un
entrenamiento muscular de piso pélvico y decirle ¡hola! a tu vagina poderosa.
Carolina Silva G